No había pensando en la muerte, porque he tenido más miedo a envejecer que a morir. Pero va a llegar un día en que voy a tener más recuerdos que sueños, más hubiera(s) que podría(s).
Ese día tal vez me acordaré de todo el tiempo que pasé sintiéndome vieja mientras tenía un cuerpo joven. Un día voy a estar sentada junto al resultado de mis decisiones, viendo a los ojos mis esfuerzos (o falta de ellos).
¿Importan los recuerdos? ¿Qué va a pasar si tampoco los tengo? Tal vez sólo son las personas, el registro viviente de nuestro paso en la tierra ¿Somos la sangre que heredamos? La semilla del árbol genealógico ¿la familia es el único registro? ¿Los amigos?
¿Por qué nos esforzamos en dejar huellas si algún día el paso de nuestra existencia será borrado? Huellas para quién, para qué. ¿Cómo una guía? ¿Sabré más por ser más vieja?
¿Querré más? ¿O mi intensidad disminuirá con el tiempo? ¿Seré yo? No hay nadie más presente que alguien que sabe que va a morir.
Pero, ¿qué no todos lo sabemos?
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